RÉGIMEN EN AGONÍA

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Las grandes ligas, los grandes contendientes, los grandes candidatos que están en este momento en el panorama, tienen una dialéctica muy específica.

                                                                                                                     candidato 1

 Por una parte, está el candidato que nos dice: “tú me conoces, soy honrado y llevo intentándolo desde hace 12 años”. 

 Por otra, el que nos asegura que tiene toda la formación, toda la experiencia y que además puede continuar con el cumplimiento de los objetivos de la presente administración, pero sin frenarse a analizar lo que realmente significa eso. 

 Y finalmente, está el otro que nos dice: “pertenezco al siglo XXI, soy el hombre sorpresa, soy el que no sólo ocupó contra todo pronóstico la presidencia del PAN siendo tan joven y sabiendo varios idiomas, sino que ahora también tengo la nominación presidencial y puedo arrasar con todo y ofrecer un país nuevo”.

 Pero la verdad es que en el fondo esos programas son una continuidad de la situación política que tenemos. 

 Y es que, el cuadro político actual demanda recuperar el sueño de generar unas complicidades sociales que permitan desarrollar un programa sólido. Y en ese sentido, ninguna de las tres ofertas parece estar en condiciones de cumplirlo.

 Da la impresión de que esta vez más que elegir al que ocupará la silla del águila, será necesario elegir el camino para lograr un cambio de régimen, porque es muy claro que el que tenemos actualmente ya está en las últimas. 

 No sólo por los indicadores que tiene nuestra economía, sino por el cáncer de la división interna y la destrucción del presupuesto conducida por los partidos políticos que nos representan. 

 Morena integra a todo aquel que está decepcionado o que simplemente no encuentra su lugar en otro sitio. Les da la bienvenida al Jordán de la purificación, de la lucha contra la corrupción y del grupo de los buenos. Aunque en sí mismo está tratando de crear nuevas formas de constituir una oferta política diferente.

 El problema es que seguimos concentrándonos en definir a quién le entregaremos la banda presidencial y no queremos asumir que el sistema tal y como hoy lo conocemos, basado en la supremacía de un hombre y no de un país, ya no da para más. 

 Lo conveniente sería ver quién tiene una oferta de cambio de régimen más sólida y mejor estructurada. 

 Y parece increíble que con todo lo que está pasando nadie se dé cuenta de que tal vez el país en realidad está listo no sólo para un cambio de régimen, no sólo para gobiernos de coalición, sino también para que la clase política ofrezca una lección de generosidad -cosa que hasta ahora no han hecho- y una fórmula que le permita a México salir adelante y sacar al buey de la barranca. 

                                                                                         redes ok Navalon